
Uno de los muchos perros de Pavlov que utilizó en experimentos de condicionamiento clásico.
Pavlov se dedicaba a dar de comer a sus perros haciendo sonar una campanilla. Lo hacía tantas veces que, al final, los perros salivaban con sólo escucharla. Es curioso, qué fácil es acostumbrarse a que siempre pase lo mismo.
Es como esos anuncios, esos de la tele con chicas rubias, que los pasan tantas veces, que terminas creyendo que necesitas lo que te venden y acabas haciendo cualquier cosa para comprarte una moto, y yo me pregunto ¿para qué demonios necesito yo una moto?... Supongo que para ligarme a las rubias.
Es como esos anuncios, esos de la tele con chicas rubias, que los pasan tantas veces, que terminas creyendo que necesitas lo que te venden y acabas haciendo cualquier cosa para comprarte una moto, y yo me pregunto ¿para qué demonios necesito yo una moto?... Supongo que para ligarme a las rubias.

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